Desde la fabricación de botes, hasta para la elaboración de tornillos, el acero galvanizado es uno de los productos preferidos dentro de la industria, ya que se trata de un tipo de material revestido con láminas de acero de óxido de zinc, esta última muy apreciada por ser una barrera protectora que reduce la posibilidad de oxidación por daño o deterioro. 

Aunque es uno de los materiales más utilizados también requiere de algunos cuidados para mantener su apariencia y resistencia por mucho más tiempo, por lo que requieres de una limpieza especial para eliminar la suciedad, restaurar el brillo y sobre todo para mantener en perfectas condiciones su capa protectora para que siga funcionando de la forma adecuada. 

¿Cómo limpiar acero galvanizado?

1.- Agua limpia y una esponja

Si la superficie que necesitas limpiar es pequeña o tiene residuos de polvo o lodo, lo único que tienes que hacer es utilizar agua limpia y una esponja suave (o un trapo), así podrás eliminar toda la suciedad de forma sencilla. Si se trata de una pared o un techo lo mejor es usar una manguera de presión suave y limpiar de la forma en la que sueles hacerlo con otras superficies. 

2.- Lavatrastes

Una vez que se ha eliminado la mayor parte de la suciedad de la superficie, lo siguiente es mezclar ¼ de taza de lavatrastes en una cubeta con unos 4 litros de agua tibia. Con ayuda de un cepillo de cerdas suaves sumerge en la mezcla y comienza a lavar haciendo círculos hasta cubrir por completo la superficie que necesites limpiar. 

3.- Enjuaga

Ya que has lavado por completo toda la superficie, es momento de realizar un enjuague con agua tibia, aunque es posible que necesites repetir la operación si es que en el primer intento notas que aún hay zonas en las que la mezcla anterior sigue impregnada. Notarás casi de inmediato los cambios, ya que las zonas más limpias se verán distintas a las que no lo están por completo. 

4.- Soluciones limpiadoras

Las soluciones limpiadoras que comúnmente se utilizan para la limpieza de los autos, pueden ser ideales para la limpieza de este tipo de material, ya que por lo general están diseñadas para reducir la corrosión. Si usas este tipo de producto, recuerda que primero deberás enjuagar con agua fría y después usar el limpiador en lugar del lavatrastes. 

5.- Manchas de humedad

Si la superficie del acero galvanizado cuenta con algunas manchas provocadas por la humedad, una solución sencilla es utilizar una parte de amoniaco por cada 10 de agua. Cubre tus manos con un par de guantes de limpieza y usa un cepillo suave para tallar la o las zonas afectadas. Recuerda protegerte de forma adecuada ya que el amoniaco puede ser tóxico e irritar la piel. Enjuaga con agua limpia y fría para después dejar secar al aire libre. 

6.- Rastros de pintura

Si el acero tiene pintura que ha comenzado a caerse por el tiempo, puedes comenzar a removerla con ayuda de una espátula de plástico o madera, ya que de lo contrario podrías dañar el material y eliminar la capa que lo cubre, enseguida enjuaga con agua y listo. Si la pintura está muy seca o pegada, tal vez tendrás que acudir con un especialista para que te apoye en el proceso de limpiado.

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